Un paseo por el centro
23 Junio 2006Hoy me salen de dentro unas líneas más sosegadas y románticas. En los ultimos meses estoy recuperando la sana costumbre de ir andando a los sitios. Ya comenté algo en mi entrada sobre el barrio donde ahora vivo. El otro día hice un recorrido interesante, ya que tenía que ir a dar unas clases de diseño web básico a una residencia en la calle concordia. El paseo resultó de lo más reconfortante. Imaginaros al Tirant –ya sé que para la mayoría de los lectores es imposible– aprovechando el trayecto con su cámara en mano. –Sí siempre la lleva encima, el tio…–
Para empezar encontré el centro más limpio de lo habitual. La verdad es que Valencia no es una ciudad sucia. Hay que agradecerlo a quien le toque parte de responsabilidad. Recuerdo que siempre que he tenido visitantes de otros países en mi casa ha surgido el comentario “qué limpia está la ciudad”. A mi me chocaba. Según evolucionaba mi recorrido, iba encontrando encuadres interesantes con los que alimentar mi Olympus SP-500: algunas de las fachadas de las impresionantes casas nobles, que siempre están ahí y no todo el mundo nota su increible presencia, también algunas fotos encantadoramente decadentes como las que hice del refugio de la calle serranos. Si pasáis por la plaza de la Almoina la encontrareis irreconocible, transformada hasta el punto que uno se dice “esta no es la plaza que llevo viendo toda la vida destripada”. Yo que buscaba ruinas que fotografiar… bueno, ya veréis el cambio en primicia en ValenciaMania.net
En la plaza de la virgen no pude creer lo que descubrí a través del visor de la cámara: estaba retratando a un viejo amigo, Germán, un valenciano del barrio de Ruzafa que se fue a vivir a París hace casi medio siglo! y que la jubilación le ha permitido volver a su tierra ahora, y sentirse de nuevo en casa. Pese a que vive en la calle Joaquín Costa, ahí estaba paseando por el “cardus y el ecumanus”, comprando la prensa y dando de comer a las palomas! Hoy siento especial empatía con Germán, que vive Valencia como yo.
¿Y qué voy a decir de la envidia que recorre mi cuerpo cuando miro a los inquilinos de esos dignos edificios llenos de historia? El amigo Jaume solía vivir en la plaza Nápoles y Sicilia, y algo que recuerdo bien de mis visitas de antaño, era el imponente y puntual sonido del Micalet… ¿Y hay gente que transita por la ciudad y no es sensible a todo esto? Para colmo, alzo la vista y unos cipreses me ayudan a adivinar una terraza en lo más alto de un edificio. –”Ahí me han dao!”– (…) Tirant, para los pies. Vale por hoy, que has acabado confesando uno de los sueños de tu vida!
