Sobrevivir a Benedicto XVI

18 Julio 2006

O quizás debería decir a la “VALENCIA VATICANA”.

Unas dos semanas después, poco a poco van desapareciendo todos los elementos instalados, modificados o llegados a consecuencia de la visita del Papa a Valencia.

Parece que el puente de Montolivet ya vuelve a funcionar, que la mayoría de urinarios públicos ya se han retirado (pero aún quedan) y que los “peregrinos” ya han abandonado nuestra ciudad (durante toda la semana pasada aún eran visibles por el centro).

No obstante, aún se ven bastantes banderas vaticanas y carteles del “Jo no t”espere”, y por otra parte, tengo la sensación de que el dispositivo policial especial aún se encuentra desplegado en gran parte. ¿No habeis notado que en estos días hay mucha más policía en Valencia de lo habitual?

Se pueden hacer muchas interpretaciones y valoraciones sobre las repercusiones de la visita papal a diferentes niveles. No obstante, algunas de ellas son discutidas o discutibles, por lo que me gustaría centrarme estrictamente en las que a mi me parecen más incontestables.

En primer lugar, desde el punto de vista logístico yo creo que la cosa ha salido razonablemente bien. No ha habido desgracias a lamentar ni problemas de suministros o alojamiento remarcables. Si bien es cierto, como ahora comentaremos, que el número de visitantes ha sido sensiblemente menor al esperado y por lo tanto los medios habilitados eran más que suficientes (sobredimensionados diría yo).

Y es que, por lo que se refiere a la afluencia de personas, parece claro que la cosa ha “flojeado”. No es que pueda calificarse de “fracaso” que unas 250.000 personas (según la policia local y alguna otra fuente independiente) acudieran el domingo a la misa, en los tiempos que corren se puede considerar todo un éxito, sino que las expectativas de los organizadores (y entre ellos incluyo al Ayuntamiento y la Generalitat) eran mucho más ambiciosas (1,5 millones de personas!). Unas expectativas que quizás derivan de una percepción no del todo correcta sobre la realidad social.

Por otra parte, también parece contrastado que las valencianas y los valencianos no han participado masivamente como se esperaba en las actividades. Unos por rechazo religioso y otros por oposición al despliegue de medios económicos, pero los más, por haber sido espantados por la perspectiva de un fin de semana en el que la ciudad les era literalmente “expropiada” de forma cautelar ante las previsiones de “avalancha huamana” de los organizadores. Estas previsiones excesivas, a mi juicio, han causado grandes molestias a los ciudadanos y además han ahuyentado a mucha gente, practicante o no, que de otra manera es probable que se hubieran acercado a las celebraciones (creo que la gente ha sentido que se les “robaba” la ciudad y que aquello no estaba pensado para ellos).

Las molestias a los ciudadanos han sido múltiples: un amplio perímetro alrededor de la Ciutat de les Arts i les Ciències prohibido tres días para el tráfico y el estacionamiento de vehículos, el centro histórico cortado al tráfico privado, el metro a disposición del evento, visitas y órdenes policiales de más que dudosa legalidad a casas y comercios, desconvocatoria de miles de citas y operaciones médicas en algunos hospitales como el General para “por si acaso”, traslado de exámenes en la Universidad, reserva de pabellones deportivos en toda la comarca de l”Horta también “por si acaso”, etc.

A nivel económico, dos conclusiones claras. Un fin de semana “negro” para la hostelería y los espectáculos de nuestra ciudad, dada la poca voluntad compradora de los peregrinos y el éxodo de los autóctonos fuera de la ciudad; y cuantiosos gastos para unas administraciones (las valencianas) que están entre las más endeudadas de España. Entre 20-30 millones de euros sólo por parte de la Generalitat, a sumar los gastos del Ayuntamiento en horas extras de policia local, servicio de basuras, etc.

En el aspecto turístico-publicitario, un cuarto de millón de personas más o menos pueden hablar de Valencia en sus lugares de origen y el nombre de la ciudad y de sus atracciones ha sonado en cantidad de medios de comunicación del mundo, la cual cosa no es despreciable, aunque otros eventos de repercursión internacional como p.e.j. una final de la Champions League (que Rita Barberà sueña con conseguir cuando se construya el nuevo Mestalla), quizás están cerca de igualar.

Hasta aquí los hechos, cada uno que saque sus propias conclusiones sobre si todo el evento ha compensado o no.



3 Responses to “Sobrevivir a Benedicto XVI”

  1. albert Says:

    Estoy de acuerdo en parte, aunque la fuente de los 250.000 peregrinos la dio el diario El Pais. Es verdad que hubo menos peregrinos de los esperados, pero de todas formas se llegó al millón. Y se llegó al millón porque no solamente se contó con los peregrinos que se instalaron en la Ciudad de las Artes sino que se contabilizó los peregrinos que llegaban hasta la pl. Zaragoza.

    Por otra parte RENFE contabilizó 700.000 pasajeros que utilizaron ese transporte para venir a Valencia. El Ayuntamiento esperaba más de millón y medio y solo vinieron un millón.

    Los datos del Pais son falsos ya que solo se centraron en la Ciudad de las Artes y no en el resto, (Parotet, Av. Francia, Paseo de la Alameda y el resto del rio)

    Un abrazo!

  2. Síndic Says:

    Hola, Albert!

    No vaig llegir El País aquells dies però sí el Levante-EMV, i donava eixa quantitat com el recompte que havie fet la Policia Local…

    De tota manera, les dades de RENFE són prou fiables, i segurament hi hauria a València vora el milió de persones aquell cap de setmana, encara que una xicoteta part serien turistes i no pelegrins.

    Grà cies pel comentari.

  3. Kaminant Says:

    Pense que la visita de Ratzi va tindre coses positives i coses molt negatives.

    A mi, el Papa actual —tot i les coses roà¯nes que té per ser Papa i haver de mantindre una postura oficial ferma, carca i rà ncia— em cau bé i em sembla una persona responsable i digna del cà rrec que ocupa, i m”agrada la seua manera d”expressar-se i de dirigir-se a les persones que vullguen escoltar-lo. Per això, simplement, ja em va a agradar que vinguera a visitar-nos.

    També em vaig sentir bé en vore tanta gent visitant la ciutat. D”acord que sempre que València és assaltada per les multituds (ja tenim experiència en el tema) el ritme habitual de la ciutat es veu tremendament afectat. Però m”agrada acollir la gent, i intentar que estiguen a gust i s”ho passen bé, i que se”n vagen amb un bon record de la ciutat i la seua gent.

    D”altra banda, no m”han agradat moltes coses, que no necessiten de massa explicacions.

    No m”ha agradat que la visita del Papa siga una excusa per a fer un desplegament i un balafiament econòmic tal com el que s”ha fet. La jerarquia vaticana, la part conservadora i fonamentalista de l”Església, la hipocresia personalitzada, ha pres el protagonisme en este esdeveniment. Hipocresia, falsedat. Balafiament. Imatge tradicional i clà ssica. I ús polític del tema (la família tradicional front a la resta de famílies, etc.).

    Ah! Una cosa que m”ha agradat: el nou espai per als ciutadans que s”ha creat en la Plaça de l”Almoina. Tants anys les runes ahí parades, i ha sigut vindre el Papa i… oli en un cresol, tu! De repent, una meravellosa plaça per a estar-hi, passejar-hi…

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