Valencia-Italia (y II)
Martes, Septiembre 26th, 2006Florencia, más que una ciudad monumental (que también lo es, pero claro después de haber visto Venecia…), es una ciudad que rebosa arte y naturaleza. El arte ha sido un producto de la sensibilidad de sus patricios a partir del gran desarrollo económico de la ciudad durante la Baja Edad Media y el Renacimiento. La gran cantidad de frescos y esculturas en iglesias, los cuadros de la Galleria degli Ufizzi y la Academia, etc. es impresionante. En cambio, la naturaleza estaba allí y se ha aprovechado en gran medida como elemento arquitectónico y urbanístico, conservándose grandes bosques y colinas residenciales de singular belleza.
Valencia, aunque tuvo su momento de oro en el siglo XV no fue los suficientemente duradero ni intenso como para atesorar un patrimonio cultural que se acerque a parámetros italianos, aunque tampoco ninguna ciudad peninsular. Sin embargo, lo que si que se constata en Italia es que esta sensibilidad artística entró a formar parte de la conciencia general. Se observa una gusto por conservar dicho patrimonio, no deslucirlo y por incrementarlo. En Florencia la inmensa mayoría de barrios, desde los más céntricos hasta los más nuevos tienen una cuidada estética. En el centro, existe una unidad tipológica bastante alta y ninguna edificación pasa de las cuatro alturas, de manera que la Catedral, las iglesias y los palacios siguen manteniendo la grandiosidad que ostentaban en el momento de su creación. Por su parte, las construcciones del siglo XX son bastante más estéticas que en nuestra ciudad. Los años 60-70 han hecho mucho mal a Valencia.
La naturaleza es diferente. En primer lugar, aunque no soy metereólogo me da la impresión que en Toscana debe llover más. No mucho más que en Valencia, pero algo más, y eso se nota. Pero la principal diferencia creo que es geográfica y económica. Valencia se encuentra en una gran llanura y Florencia entre los Apeninos y las colinas del Este, y mientras aquí la principal fuente de riqueza históricamente era la agricultura, en Florencia lo fue el comercio y la artesanía. La agricultura quedaba más lejos de la ciudad. Eso genera una diferencia. No somos una ciudad que disponga de puntos elevados o de zonas boscosas naturales. Los pocos puntos elevados están totalmente construidos (Benimà met, Godella, Burjassot…) para dedicar la mejor tierra al cultivo, y de los árboles (que hubieron) dejaron paso a los campos.
Los cánones de belleza urbana y paisajística no pueden ser los mismos en todos los lugares (ni épocas). A mi, ciudadano de Valencia, Edimburgo y Glasgow me parecieron muy bonitas, y más aún Florencia, pero Valencia jamás podrá ser como ellas. Nuestra ciudad debería de haber sabido cuidar más su idiosincrasia y aprovechar mejor sus atractivos. Cosa que por el momento, considero que sigue sin hacer.




