Vara de Quart, nuevo centro económico
23 Octubre 2006El pasado viernes la empresa Rosa Casares puso la primera piedra de la ciudad comercial y financiera que tiene previsto construir en sus antiguas naves de Vara de Quart. Como ya hemos comentado anteriormente, el urbanismo moderno y sostenible apuesta por descentralizar las ciudades, creando diversos polos económicos que equilibren la ciudad y descongestionen el centro tradicional. De esta manera, se reducen los desplazamientos y se cohesiona los diferentes barrios.
Hay que aclarar que con “centro comercial y financiero” no nos referimos tanto a las “tiendas” (téxtil, alimentación, etc.) sino a las “oficinas” (entidades de crédito, administraciones públicas, despachos de abogados, sedes de medianas y grandes empresas, etc.). La ciudad de Valencia no ha tenido una política de planificación terciaria muy clara. En lugar de diseñar dos o tres núcleos alternativos al núcleo de los barrios de Sant Francesc (plaça de l”Ajuntament y alrededores) y Pla del Remei (entre Colón y la Gran Vía), ha preferido calificar uno o dos edificios terciarios aquí y allí en diversos barrios sin un plan coherente ni voluntad de constituir un todo unitario.
En el pasado hubo un intento tímido de crear un nuevo polo económico entre la Avenida de Aragón y la Alameda (en especial, en su prolongación enfrente del Palau de la Música): edificio Europa, el edificio de Senda de Senent, los hoteles Palace y Rei en Jaume, los dos edificios acristalados enfrente del Palau (MAPFRE), el antiguo CEMECO ya en Cardenal Benlloch (que recientemente se ha convertido en una sede operativa de Bancaixa), etc. Tal vez ahora los nuevos edificios terciarios de la avenida de Francia relancen la vocación terciaria de la zona.
Otro connato se produjo en Corts Valencianes, con el edificio de oficinas Géminis, los varios hoteles (con el Hilton como enseña), el edificio de oficinas de Ballester al lado del Palau de Congressos y los grandes entresuelos y bases comerciales de edificios en la rotonda de Media Markt.
Ahora el proyecto de Ros Casares podría abrir el camino a otro nuevo intento en Vara de Quart, pero de nuevo se trata de una iniciativa privada que el Ayuntamiento asume y autoriza y que no tendrá más continuidad si ningún propietario más decide espontáneamente seguir a la empresa del acero.
Las ciudades necesitan simbolos y mística para vender imagen y atractivo, tanto económico como social. Y Valencia también. Pero esta inconografía no se puede limitar a los grandes contenedores culturales y de ocio como la “Ciudad de las Artes y Ciencias”, sino que ha de afectar también a las infraestructuras y proyectos urbanos que sirvan a la economía productiva. Valencia necesita una pequeña “City” o “Manhatan”, o una pequeña “Castellana” o “Diagonal”. Una gran zona de oficinas que ofrezca servicios y comunicaciones de calidad pero también una imagen de modernidad, que atraiga empresas de alto nivel y proyecte las nuestras hacia el exterior. Quizás así, una empresa como FORD, que produce el 100 % de sus vehículos en Valencia, no hubiera fijado su sede en Madrid.
