el nº 37 de Blasco Ibañez, otra demolición
4 Mayo 2008
Muchos de los que vivimos en Valencia conocemos los pequeños pero encantadores chalés que se encuentran al principio de la Avenida Blasco Ibáñez, junto a la facultad de medicina.
Este grupo de viviendas componen, junto a los dos chalés del otro lado de la calle, el que forma parte de la clínica Quirón y el nº 37, lo último que queda de las viviendas del proyecto ciudad-jardín de principios del siglo XX.
La noticia, que podéis leer aquí, dice que con la nueva ley de patrimonio histórico, se pretende demoler el nº 37 (el de la foto), para construir un edificio de nueve alturas, que desde luego sería mucho más rentable, pero que haría entristecer mucho a su arquitecto, el valenciano Enrique Viedma.
Y no sólo a él, si no también a Casimiro Messeguer arquitecto y diseñador del plan original del Camino-Paseo de Valencia al Mar, que no tiene nada que ver con el proyecto actual y que se ha ido modificando guiado únicamente por intereses económicos. Y también a mí y a muchos otros que vemos como son las promotoras y los intereses urbanísticos los que están creando la nueva imagen de nuestra ciudad.

Mayo 8th, 2008 at 2:55
Qué triste noticia. Realmente son una chulada ese pequeño reducto de chalets de principios de siglo que quedan en la zona. Y es todo un despropósito que se derriben sin más para poder hacer una finca. Vaya lástima cuando paseando por allí a ciertas horas de la tarde ya no se cuele el sol entre los árboles, sino que lo oculte un triste edificio que proyecte una sombra atemporal.
Toda la pequeña manzana de “casitas” que dan a la calle de los Viveros y hasta el Rectorado siempre me ha parecido que tiene un encanto especial, como pocas zonas en Valencia. Totalmente recomendable pasear por esta zona, entre el Jardin de los Viveros y los jardines de Monforte.
Hoy me iré más apenado a dormir que de costumbre.
Mayo 8th, 2008 at 9:28
La verdad es que debe ser difícil gestionar el crecimiento de una ciudad como Valencia, compaginar los intereses económicos y urbanísticos con la conservación de un patrimonio como el nuestro.
Sin embargo, hay muchas maneras de hacerlo, quien haya viajado a otras ciudades, sobretodo del norte de Europa, puede ver que hay muchas formas mejores y más equilibradas de hacerlo.
Es una lástima que el proyecto de ciudad que tiene la administración no sea el mismo que tenemos en mente muchos, aunque al parecer no los suficientes, valencianos.