¿Os suena este pabellón? Pues sí, es el mismo de todas las ferias que se hacen en el río. En realidad está muy bien, con mucho espacio, junto a una parada de metro y cerca del centro.
Esta vez es la Feria de las Naciones, entrada gratuita hasta el día 25 de Mayo. Comidas y costumbres de muchas naciones aquí, sin moverte de Valencia.
Llegas a este pueblo de la Ribera Alta (Alberic), entras en cualquier horno, y lo primero que te llega es un olor peculiar que tu memoria enseguida asocia y que te hacer gruñir las tripas. Miras al mostrador y… filas y filas de "panquemaos". No os lo perdáis.
Este es el cartel de la feria, que se celebró como viene siendo habitual en el antiguo cauce del rio Turia.
Este puesto de la foto vendía chocolate artesano entren otras cosas. Vale la pena probarlo, puede gustarte más o menos, pero notarás seguro la diferencia con el chocolate industrial, y si no fuiste a la Mostra, podrás encontrar puestos de estos en casi todos los mercadillos, sobretodo en los medievales que están tan de moda.
Otra foto de los puestos y la organización. La verdad es que el sitio es idóneo aunque le faltó un poco de publicidad al asunto.
Acabo de llegar de Pontevedra y no os podéis imaginar la alegría que tengo de salir a la calle y notar el calorcito del sol en la cara… no sabemos lo que tenemos hasta que nos falta.
Pues bien, como siempre que salgo de Valencia, me hace gracia encontrar los platos de “paella“, que hacen en otros sitios. No soy cocinero y no sé si cualquier plato con base de arroz es técnicamente una paella, pero desde luego, lo de la foto, para un valenciano, no es paella. Sin embargo, el marisco y el plato de rodaballo a la plancha que comí allí bien valen el viaje.
La tradición del concurso de paella suele hacerse a la hora de comer, pero muchas fallas por horarios, o por el encanto de hacer fuego de noche, a veces lo dejan para la cena.
Es interesente, en fallas, pasear en Valencia por la noche y de repente notar el olor a leña saliendo de un callejón… Pero para experimentarlo tendréis que esperar a las de 2009.
Esta es otra tradición de las fallas, los concursos depaellas. No sé ni siquiera si alguien decide cual es la mejor, los concursos de paellas son una excusa para reunirse todos los compañeros del casal, para estar juntos y simplemente, hacer fiesta.
La falla pone la leña y el sitio, y a veces el arroz, los falleros traen el resto de condimentos, y sobretodo, bebida fresca, mucha comida para picar y cada uno, su ingrediente secreto.
Esta es la imagen de la paella, una fallera o fallero veterano, inclinado sobre el fuego, dando magníficos y sabios consejos del tipo: "lo importante es el sofrito", "el secreto está en la sal", "un buen fuego es fundamental", etc, etc.
La llegada de Starbucks a Valencia, ahora ya con tres sucursales, fue para mi una sorpresa, un estilo de tomar café que pensaba que era original y único. Sin embargo, cada vez tengo más reservas con la oferta de esta cadena, unos precios realmente altos que lo convierten en un capricho o un lujo para la gente de a pie.
Un servicio mucho más atento, vienen a tomar nota y no tienes que hacer colas al contrario que en el Starbucks (que con el alto precio no incluye servicios de camareros), unos precios más contenidos, unos productos que no parecen hechos "en serie" y de la misma calidad (cafés y te de las mejores denominaciones, para tomar allí o comprar), y un ambiente agradable y elegante. El café de Camilo, en la calle Aben Al Abbar 15, una boca calle con mucho encanto de la avenida del Puerto de Valencia, es la alternativa tal vez mejor para los que buscan algo más que café.
En la plaza de toros y hasta el día 4 de noviembre, mercadillo medieval. Si os gusta probar cosas nuevas acercaros a comer en alguno de los puestos de especialidades tradicionales o de comida árabe y nos comentáis si os a gustado…
El pasado fin de semana se celebró en Alboraya el día de la horchata. Se organizó un mercadillo antiguo, con puestos al estilo de los mercadillos medievales que ahora están tan de moda, pero un poco más ambientado en la huerta valenciana de principios de siglo.
Nosotros nos acercamos el domingo por la tarde atraídos por el reclamo de la horchata gratis, pues al principio del mercado se situaron tres puestos de diferentes horchaterías que regalaban un vasito de horchata acompañado de fartons, todo un éxito si tenemos en cuenta las colas que se registraron.
Sin embargo me gustó más el mercado, con puestos de comida, algunos más valencianos que otros, y de artesanía antigua y no tan antigua. Además todo decorado con motivos valencianos de época y un grupo de animación actuando caracterizado, e incluso un pequeño museo dedicado al campo y al cultivo de la chufa, del que podéis ver una foto aquí abajo.
Al parecer la horchata fue motor de la economía de esta localidad valenciana, y a pesar de la modernización de los cultivos y de la importación de chufa de otras zonas, Alboraya sigue muy comprometida con su producto más famoso y esta actividad es una buena muestra de ello y desde luego una cita a tener en cuenta para repetir en otra ocasión.
En la calle del Reverndo José Mart 22, en Benimaclet, puedes comer alguno de los menús vegetarianos, dos el día que yo lo probé, que ofrecen cada día por tan sólo doce euros.
Pequeño, elegante sin pasarse, muy acogedor y un ambiente familiar. Sus mayor aliciente, la comida es excelente y para mi, que no soy vegetariano, no fue ningún problema encontrar algo de mi gusto y no echar en falta la carne para nada.
Sin embargo, lo mismo que los hace peculiares, puede ser su mayor defecto. Cuando el ambiente familiar se convierte en ineficacia y los platos llegan fríos, y olvidan los pedidos… desde luego no siempre, pero mala suerte si es el día que los conoces…
De todas formas, recomendado, muy buena comida y muy buena propuesta, una alternativa más para conocer en Valencia.