El Parque de Cabecera
Viernes, Noviembre 11th, 2005El pasado viernes visité por primera vez el Parque de Cabecera de Valencia. Conozco de cerca el proyecto y a los arquitectos responsables del mismo, cuya profesionalidad y buen gusto están sobradamente demostrados, y no me decepcionó en absoluto. Es un placer conocer de primera mano cuáles han sido las motivaciones intelectuales que han confluido en la solución última, y poder escuchar de boca del autor sus intenciones a la hora de proyectarlo. Así, pude conocer la propuesta “romántica” de que el lago fuera un depósito de agua que recogiera el sobrante del riego cuando no se necesitara, y que pudiera abastecer los campos en las épocas secas. También nos explicó que el parque es autosuficiente en temas de regadío, los problemas que tuvieron con las maderas del pavimento (la famosa creosota) y muchos más aspectos que confluyen en un proyecto de esta complejidad.
Pero lo que me interesa destacar es la manera de resolver un problema que tenía la ciudad. Mientras que otras poblaciones, sin duda habrían apostado por un jardín clásico a la manera de Versalles, con miles de estatuas de mármol blanco de cuerpos desnudos y naturaleza geometrizada, Valencia ha apostado por una solución audaz, contemporánea, valiente y estéticamente satisfactoria. La utilización de un recurso como la topografía, reutilizando las tierras excavadas para hacer el lago en el montículo, los muros de piedra de Gata montada en seco como referencia a los bancales rurales de la Comunidad, los meandros de vegetación como referencia al lugar donde se asienta (el lecho de un río), las plantas y árboles… Todo en el Parque es de una delicadeza plausible. Incluso le favoreció el hecho de no colocar en él la esfera armilar, porque esta decisión generó el actual mirador, que ofrece una visión de conjunto y que es una lástima que no podamos extrapolarla a la ciudad entera (envidio a ciudades como Barcelona, que tienen muy próximas varias colinas que permiten obtener una visión maravillosa de la ciudad).
En definitiva, creo que el Parque de Cabecera ha sido un acierto, lo cual confirma mi teoría que con un buen arquitecto, muchas ganas de hacerlo bien y sin ánimo de lucro, las ciudades mejoran enormemente. A ver si cunde el ejemplo.
