Ayer se inauguró un nuevo centro comercial en la ciudad, Aqua, situado en la avenida de Francia.
Parece que pretende ofrecer un modelo diferente respecto a los existentes hasta ahora en Valencia, pero no puedo opinar hasta que no lo vea.
En cualquier caso, me llama la atención la gran cantidad de grandes superficies que tenemos.
Los edificios del Corte Inglés en Colón-Pintor Sorolla, Nuevo Centro, el Gran Turia, el Centro Comercial El Saler, Hipercor y Carrefour en Campanar, el Corte Inglés de la Avenida de Francia…
Tan sólo los barrios del sur de la ciudad carecen de un centro comercial a menos de 10 minutos de distancia, aunque hace tiempo oí el rumor que el Corte Inglés tenía proyectado abrir otro centro (o tienda “El Corte Inglés” que para el caso) en una parte de los grandes solares que se crearán al final de la calle Sant Vicent cuando los militares pongan a la venta las viejas instalaciones que tienen en la zona.
Algo, por cierto, que la Pataforma de Asociaciones de Vecinos a favor del Parc Central pretende evitar exigiendo a la Administración que estos terrenos se conviertan en dotaciones públicas dentro de la misma operación de soterramiento de las vías del tren.
Sea como sea, no creo que los habitantes de Patraix, Malilla, Sant Marcel·lí, etc. estén mucho tiempo sin disponer a “un tiro de piedra” la posibilidad de lanzarse al consumismo más desaforado.
Sin tener datos en la mano, me da la impresión que debemos ser la ciudad con más metros cuadrados de grandes superficies en relación con la población. Algo en lo que pensar al respecto del modelo de ciudad y de convivencia hacía el que evolucionamos (o nos “evolucionan”).
Pues sí. Parece que después de varias décadas dejada de la mano de Dios (aproximadamente desde que en los años 60 la mayoría de sus habitantes se mudaran a los nuevos edificios del “desarrollismo”), “Ciutat Vella”, coloquialmente “el Centro” e incluso simplemente “València” (para mucha gente de Benicalap, Benimà met, etc. aún lo sigue siendo), empieza a salir de la etapa oscura en la que se encontraba.
Hace ya algunos meses que es visible para cualquiera que pasee por lo que antiguamente era “intramuros” (el perímetro delimitado por Guillem de Castro-Xà tiva-Colón- Blanquerias…), que el número de edicios en rehabilitación, de nuevas viviendas o de modernas tiendas se ha incrementado de forma espectacular.
Parece que el tan nombrado “mayor centro histórico de Europa” comienza de nuevo a llenarse de vida, y no sólo por las noches en los bares, restaurantes y pubs. Los últimos datos de la Oficina de Estadística Municipal confirman que la población se ha estabilizado e incluso ha crecido un poco en los últimos años (por cierto, recomiento la web muy encarecidamente). Ha crecido y empieza a rejuvencerse. Como anécdota, conozco una comunidad de vecinos del barrio del Mercat, de 6 puertas, de las cuales sólo una corresponde a jubilados, otra a una pareja de cuarenta y tantos, una está vacía por haber fallecido el titular y las otras tres tienen habitantes menores de 35 años.
El ocio noturno, las tiendas especializadas y de vanguardia, los edificios de viviendas singulares (de nueva construcción o rehabilitadas) y algún que otra obra pública anuncian que Ciutat Vella tendrá en poco tiempo en un aspecto y una salud urbana zona, mucho mejor que la actual.
Pero de nuevo comprobamos que lo está siendo al margen de la actuación de la Administración (al menos en su mayoría). En mi opinión, el RIVA, pese a su antigüedad y dinero invertido, no ha sido el factor determinante (debería haberlo sido hace años), y las promociones públicas de viviendas (IVVSA por la Generalitat y AUMSA por el Ayuntamiento) son escasas. Junto al Complejo Educativo-Cultural de Velluters y la rehabilitación de las Torres y el Mercado Central, prácticamente constituyen la aportación pública a la recuperación de Ciutat Vella.
El Ayuntamiento de Valencia, hace unos diez años decidió que la ciudad debía crecer a costa de urbanizar nuevas zonas (los famosos PAIs) y alejó su vista del/los centro/s (recordemos que en Valencia hay uno principal y muchos pequeños). La conocida LRAU también preveía instrumentos para reformar zonas consolidadas, pero prácticamente no se han puesto en vigor en Valencia. Especial mención merece el “Registro de Solares” y las declaraciones de edificio en ruina, que permiten a la corporación municipal obligar a los propietarios de solares que no construyan en un plazo y a los de edificions en ruina, a construir o rehabilitar, so pena de adjudicación de la ejecución a una empresa privada.
Tampoco se han adoptado medidas como bonificaciones en las licencia de obras, aunque sí que hay subvenciones para rehabilitar fachadas y unificar antenas.
Algunos urbanistas dicen que el gran error fue sacar a la Universidad fuera del núcleo urbano. Si las facultades de Sociales (las que estan en Tarongers) que necesitan de mucho espacio, se hubieran quedado con todo el Campus de Blasco Ibáñez, y las de Humanidades (que son más pequeñas), se hubieran ubicado en el centro, se hubiera creado un nuevo “Benimaclet”, es decir, un barrio de estudiantes. Lo cual sin duda hubiera reflotado los barrios de Ciutat Vella menos caros (el Mercat, el Carme, etc.). Curiosamente, supongo que por una cuestión de patrimonio, es justamente lo que está haciendo la Universidad Católica de Valencia.
¿Cuál ha sido entonces la clave? Pues creo que en el hecho que a pesar de los millones de metros cuadrados de huerta que se han urbanizado estos años, la construcción sigue tirando de una forma fuera de toda lógica aparente, y el capital disponible ha empezado a canalizarse hacía nuestra querida Ciutat Vella.
S’acaba de tallar al trafic un dels dos sentits de circulacio del pont de monteolivet de Valencia. En uns dies tallen l’atre sentit. La maquinaria “visible” de la organisacio del V encontre mundial de les families ha començat a funcionar. (Si, la web es horrorosa.)
Personalment pense que un succes en este volum es bo per a Valencia “a la força”, per moltes barbaritats que s’escolten per ahi, plenes d’ignorancia, passivitat, i tambe intolerancia. Atra qüestio es lo que fan els nostres politics en el tema entre mans. La utilisacio partidista a la que estem assaonats, etc… En ValenciaMania encara no hem parlat d’est acontenyiment, i vos proposem raonar utilisant els comentaris. Voldria demanar-vos respecte i arguments: vos agrairem que les vostres llinies no siguen una opinio i no més.
¿Estan gastant-se be els diners? ¿La plaça d’Europa es un bon lloc per a la celebracio de la cita? ¿S’han passat en el “escenari”? ¿Penseu que pot haver problemes de seguritat? I atra bona: ¿Esteu d’acort en que la visita d’un lider religios a un pais que es constitucionalment aconfesional es pague en diners publics? Perque yo en esta ultima sí tinc les meues dubtes…
Hace un tiempo comentamos aquí el nacimiento de “Xarxa Urbana”, una publicación gratuita, de periodicidad mensual, destinada a servir de medio de comunicación para los barrios de nuestra ciudad y a la vez de ayuda a la integración de los inmigrantes en ellos (els “nouvinguts”, según su feliz terminología).
El caso es que el proyecto se consolida (cada vez más y mejores anunciantes), ya van por el tercer número, y mantiene un alto nivel de calidad gráfica (color) y de contenidos. Me parece muy interesante además, porque no es un “panfleto”, ya que ni es “hipercrítico” ni “autocomplaciente”, y porque sabe mantener un nivel medio, ni demasiado elevado ni demasiado coloquial.
Se distibuye por lugares públicos de los barrios de la ciudad (bibliotecas, mecados municipales, etc.), pero también se puede consultar online. Vale la pena que echeis un vistazo a los tres primeros números.
Casualmente (o no?), hoy el periódico Levante-EMV dedica un artículo que destaca en portada así como su editorial, a hablar de lo que en este blog hemos calificado como “El ocaso de la clase media”. Os pongo los enlaces:
Des dels anys 60, la possible existència o no d’una burgesia valenciana (que per definició hauria de residir en la capital del Regne-País), ha fet córrer rius de tinta entre els nostres historiadors (que si no hi ha hagut, que si no ha fet el paper que li tocava, que si és diferent d’altres, etc.)
Jo, que mai he compartit la visió maniquea de vore l’estructura social a soles com la pugna burgesia-proletariat (al final, una simplificació del complex pensament de Marx), sempre he pensat que si havia una classe social motor de la història, esta era la classe mitjana. Explique esta opinió, els arguments de la qual no venen al cas (a certs amics vols els he explicat en alguna ocasió), per a què s’entenga la gravetat que té per a mi el que està passant a València. Un sociòleg diria que es tracta d”una “segregació espacial residencial”, en este cas, fruït de l “especul·lació.
Anem a fer un xicotet exercici, però molt grà fic, que ha estat l’origen d’este post.
Per simple estadística, a l”igual que qui vos escriu, haureu crescut al si de famílies de la classe mitjana de la nostra ciutat, així com, en general, les vostres amistats també ho seran (si algu residix al carrer Colon o en Santa Bà rbara, que no siga llegint), i pel fet que esteu llegint un Blog a internet dedicat a la informació i reflexió sobre la ciutat de València, la majoria de vosaltres sereu estudiants, tècnics superiors o llicenciats. Per tant, membres presents o futurs de la classe mitjana a tots els efectes.
I si com jo teniu entre 25 i 35 anys, segurament, a l’igual que els vostres amics, coneguts i saludats, estareu pensant en buscar casa per emancipar-vos d’una vegada per totes o formareu part del reduït grup d’esta franja d’edat que ja l’he trobada.
Molt bé, doncs m’agradaria que pensareu quanta gent coneixeu de la nostra edat que complisca les següents condicions:
a) Viu a la ciutat de València però no amb els seus pares.
b) No viu o sap que no viurà en un pis de la família.
c) No viu o no té previst viure de lloguer.
Jo vaig fer el cà lcul, i de totes les persones/parelles que conec juntament amb Sibil·la, només hi ha tres que complisquen totes les anteriors condicions, per dir-ho clarament, que s’han pogut comprar un pis a València.
(Imatge: Projecte de complexe residencial que FBEX projecta al solar on enguany s”ha plantat la Falla Nou Campanar. Es ven ja moblat per un dissenyador)
A tall d’exemple, en el meu cas:
a) Que s’hagen anat a viure fóra de la ciutat (i no a unifamiliars): 3 Valterna, 2 Mislata, 2 Paiporta, 2 Benimà met (que tot i que administrativament ho siga, ja m’enteneu), i molta gent que no ho descarta.
b) Que visquen en un pis d’origen familiar, quatre persones i dos més en un futur
c) Que visquen de lloguer, una bona colla i uns quants més próximament, però pocs d’ells que visquen en parella.
La conclusió és clara. L’evolució del mercat de la vivenda a la nostra ciutat, amb la prà ctica total desaparició de les VPO (que en l’època dels nostres pares eren la majoria, amb més metros i més asequibles), la construcció d’edificis amb predomini de qualitats de luxe o semiluxe, la pujada increïble dels preus tant de nous com de segona mà i la transformació dels pisos de bé de consum en bé d’inversió, està portant a la no regeneració de la classe mitjana a València.
Un pis de 100 metros, 3 habitacions i un garatge (una tipologia familiar standard), nou o de segona mà és actualment un luxe a la nostra ciutat per a una parella amb ingressos mitjans. Per primera volta, des de la Guerra Civil, potser a València hi haurà una generació que visca pitjor que els seus pares.
às a dir, si les coses no canvien, el futur ens depara una ciutat en gran part buïda, però no per la terciarització (conversió de pisos en oficines, que només passa a Ciutat Vella i a l’Eixample i Extramurs) i molt polaritzada (en dos extrems), on viurà gent de classe alta i gent humil (en gran part immigrant). La classe mitjana només estarà representada per la generació dels nostres pares (i alguns germans majors), que seran jubilats, i per aquells que hagen tingut la sort d’heretar casa a la ciutat.
Per als que coneixeu Nova York (jo no, però hem vist tant de cine…), és com si només hi haguera Manhattan per un costat, i el Bronx per l’altre, sense Queens, ni Brooklyn…
No vull descriure cap “distopia” (el contrari de utopia a l’estil de “Un món feliç” de Huxley, el “1984” d’Orwell o determinades pel·lícules de ciència ficció) però una València sense classe mitjana resident serà una ciutat social, econòmica i políticament molt inestable i conflictiva. S”asemblarà a l’escenari d’un grandiós teatre (com l’Scala de Milà ), on només hi hauran actors (la gran classe mitjana de professionals, tècnics i autònoms) que entraran i eixiran d’escena, llotges (“palcos”) i “galliner”, però que tindrà tot el pati de butaques buït.
Sembla que el senyor Sanchez Carrascosa, accionista majoritari de “Diario de Valencia” (a més de director), estaria disposat a vendre la seua participació accionarial a l”empresa, però no a qualsevol.
Segons informà Levante-EMV diumenge passat, un polític d”un conegut partit extraparlamentari recentment constituït, estaria actuant de mitjancer per a què “tot quede a casa”.
Però pareix que este polític ha acabat enredrant l”operació perquè al final són dos els empresaris interessats en l”adquisició. Salvador Torrecillas, propietari de l”empresa Tenfor (i un dels accionistes importants del València C.F.) per un costat, i Juan Lladró (cal més presentació?), per un altre.
L”oferta del primer s”eleva ja a 3,6 milions d”euros, superant en 1,5 milions el que estava disposat a aportar Lladró, però el seu malestar amb el dit partit (havien contactat inicialment en ell), és més que evident. No sé si al final l”operació es tornarà en contra!
El Hotel Astoria, cuya puesta en venta fue uno de los primeros posts de Valenciamania, ya tiene comprador. El empresario naviero y hostelero, además de ex-ministro, Abel Matutes, adquiriá el céntrico hotel por unos 36 millones de euros, según informa hoy la prensa local.
Parace que no es la primera inversión del ibicenco en Valencia, puesto que en 1999 se hizo con la propiedad del Hotel Feria en Benimà met, pero con el Astoria podemos decir que el grupo Matutes se establece definitivamente en nuestra ciudad.
A pesar de los tiempos que corren favorables a la inversión en viviendas, el futuro del edificio del Astoria como hotel está asegurado, puesto que hay varios de sus pisos fuera de ordenación urbanística, motivo por el que cualquier cambio de uso o demolición implicaría una pérdida de metros de techo que, a priori, parece que no interesa.
De las otras grandes cadenas baleares, Melià fue pionera en Valencia: el Melià Rey Don Jaime o el Meliá Palace, han sido dos referentes en nuestra ciudad, al que recientemente han sumado el elegante Hotel Inglés. Por su parte, Barceló también acaba de aterrizar en Valencia con la compra del Hotel Cónsul del Mar en la avenida del Puerto, y la inauguración en pocos días de uno de cinco estrellas en la avenida de Francia.
Todos estos datos sugieren que continua el auge del sector en Valencia, lo cual es interesante para una gran ciudad, aunque como ya advertimos la ausencia de planificación nos hace temer por su futuro.
El fenómeno de los periódicos gratuitos, que se inició en Valencia hace más de una década con “Mini Diaro” (ahora eclipsado por la gran cantidad que se distribuyen cada día), parece no tener fin.
Esta semana hemos asistido al lanzamiento de “ADN”, un diario gratuito que ya existía en Madrid y Barcelona y que acaba de llegar a Valencia. Su editor es José María Lara Bosch y, por tanto, pertenece al Grupo Planeta, que de esta manera da un paso más en su introducción en el mundo de los “mas media”. Un sector en el cual ya estaba presente a través de sus participaciones en Antena 3, Onda Cero y Europa FM.
Sin ser experto, ADN me ha parecido un periódico con una maquetación más moderna y parecida a la de los periódicos tradicionales, y con un contenido menos sensacionalista y más serio que algunos de sus compañeros: Metro, 20 Minutos, Qué! o El Micalet.
Por otro lado, desde una perspectiva totalmente diferente, hace un par de semanas se presentó otro diario gratuito llamado “Xarxa Urbana”, un proyecto de publicación vecinal e intercultural, de buena calidad y alejado de la comercialidad de los demás. En el primer número hay diversos reportajes y noticias sobre barrios de Valencia así como sobre la situación de los “nuevos valencianos” (los inmigrantes). De hecho, su objetivo es doble, ser un medio de comunicación centrado en lo próximo (nuestros barrios) y además un canal de integración entre autóctonos y recién llegados.
No deja de ser llamativo que el mercado de prensa gratuita sea tan grande. No sé si es indicativo de una tendencia, pero entre el acceso libre en internet y la guerra que tienen hace años Levante-EMV y Las Provincias por ofrecer más regalos, fascículos, DVDs, etc. creo que el precio del diario comienza a ser un ingreso irrelevante.
Por cierto, que al final tendrá razón “Diario de Valencia”, junto a “Mini Diario”, se quedan como único periódico de información general 100 % capital valenciano, por cuanto Levante-EMV es del mallorquín Moll, y recientemente el Grupo Correo acaba de ampliar su participación en “Las Provincias” a costa de una parte de la família Doménech que poco a poco abandona el barco de sus antepasados.