Nosotros nos centramos en visitar los valles de los dos ríos que hacen de límites naturales del valle. El Júcar y el Cabriel.

El Júcar a esta altura no lleva mucha agua, pero la espectacularidad de las paredes (foto de arriba) que rodean el valle y las pequeñas pozas de agua cristalina (la primera foto del post) son reclamo suficiente para una visita.
El acceso es muy sencillo desde el pueblo de Jalance, incluso en coche, con el que puedes llegar prácticamente dentro del mismo valle. Una vez abandonado el coche, la zona se presta a un paseo siguiendo todo el rato el cauce del río, hasta donde nos apetezca. Eso sí, cuanto más arriba, más agreste el recorrido, por lo que cada uno deberá decidir hasta donde quiere llegar.
El Cabriel, es a esta altura todo lo contrario, un gran caudal de agua, que nutre dos centrales eléctricas y como no la omnipresente central nuclear de Cofrentes. Que se puede ver casi desde cualquier punto del valle, o por los menos las dos gigantes chimeneas de vapor de agua que no nos dejan olvidar su presencia.
El Cabriel, es el principal afluente del Júcar, y se une a éste a la altura de Cofrentes. Así como el valle del Júcar se encuentra ligeramente escondido y es de acceso más complicado, el Cabriel-Júcar es aquí de muy fácil acceso y localización, cuenta con gran cantidad de sendas para circular cómodamente en bicicleta de montaña, y el rió llama a realizar actividades acuáticas de todo tipo, ya sea relacionadas con la pesca o con el deporte de aventura.
Dos consejos, uno bueno, el mapa de cartografía militar nº 754 - Jalance. Y otro malo, desconfiar de los alojamientos rurales Palaz y Villa de Ayora, que no pienso enlazar. Las instalaciones son correctas, pero mucho ojo con el encargado, un tal Waldo, que con su mezquina actuación y trato puede llegar a amargarte la excursión.